Una mesa para todos

En un mundo lleno de etiquetas y grupos excluyentes, se hace necesario hacer un lugar en la mesa para el marginado, para que deje de comer migajas y se siente junto a otros a la mesa. Incluir al Excluido es la tarea en este mundo. Salgamos en búsqueda de los que no están, hagamos un lugar al marginado en la mesa de la felicidad.
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jueves, 9 de diciembre de 2010

Punto Ciego: fotografía a la pobreza invisible






















Video gentileza de Daniiel Martinez.  Twitter @MAR7INEZ  www.improntacoaching.blogspot.com 


Hace unos días atrás, un amigo twitero me envió un link para compartir. Todo comenzó compartiendo información vía twitter y termino con ambos revisando nuestros respectivos blogs. El de el me pareció muy interesante y así se lo dije vía twitter. En respuesta, habiendo revisando esta web, me envía el vídeo que ven en el encabezado, una muestra de fotografías de la pobreza de los campamentos en nuestro país. Aquí públicamente, le agradezco a Daniel Martinez este valioso aporte.

Esta muestra fotográfica (presentada aqui como viedo, XD)  lleva por nombre Punto Ciego e intenta mostrar esa pobreza que nos gusta desconocer, ese lado del país que que solo sale en las noticias por algún delito, catástrofe o en algún programa que mas que reivindicarla la caricaturiza en virtud del rating. Y valla que lo logra. Son fotografias comunes, reales, sin mayor producción. Y muestran todo tal como es. La gente vive asi, es su vida, y muchas veces logran encontrar la felicidad en medio de esa realidad precaria, lejos de las oportunidades, de la solidaridad de las personas, lejos del recuerdo cotidiano y recordados por los políticos solo en cuanto su atención favorezca su prestigio político y traiga una cierta cantidad de votos, para cambiarlos por un buen puesto de poder, victimas de la cruel exclusión.


Una conversación que tuve el otro día con alguien por ahí, me hizo pensar en la poca conciencia que tenemos de nuestras miserias como sociedad y de lo caricaturizado que esta el sufrimiento ajeno, tratado como objeto, como experiencia linda de conocer...Alguien le decía a la hermana de un amigo mio, que estudio medicina en Cuba, que la envidiaba por haber tenido la oportunidad de experimentar la pobreza, la sencillez de la gente, las precariedades de la vida cotidiana y la fuerza de la gente que logra ser feliz a pesar de todo eso. Y yo le dije, basta con ir a un campamento para experimentarlo, o puedes irte a cualquier zona rural, donde los niños caminan una hora para llegar a su escuela, o tiene  que cabalgar una hora para comprar aceite o algún  elemento que no logre encontrar en su huerta.


Si, es importante y lindo experimentar la pobreza, pero para millones no es una experiencia, es su vida, así de simple. Ese es el punto ciego de nuestra sociedad, tratar como objeto, como experiencia el dolor y sufrimiento ajeno. La tarea no es vivir la "experiencia" de la pobreza y sentir que crecimos con eso y no comprometernos a luchar por su erradicación. La tarea y lo mas lindo, es entregarse por completo al servicio de los demás, a tiempo completo, con el alma involucrada, porque no debe ser una experiencia para uno, debe ser una entrega hacia los demás, eso es caridad y solidaridad.

jueves, 7 de octubre de 2010

Salvado en la Esperanza













No pude evitar lanzar lagrimas de emoción, cuando, en vivo, un operador de las sondas de búsqueda, desobedece las ordenes de sus superiores y nos contaba a todos por televisión que un papel colgado desde el martillo de la sonda, confirmaba con letra temblorosa que los 33 mineros estaban vivos en el refugio con el que tanto costo dar. Están vivos, esa es la gran alegría del país hoy.
Mucho se puede decir después de estos dos meses. Mucho se podrá argumentar sobre la supervivencia de los mineros, sobre su incomparable resistencia física y mental, sobre su experticia en la mina, que todo eso los ha mantenido con vida. Sin duda alguna, todo eso es cierto. Sería ingenuo negar tales afirmaciones. Pero siempre creo que hay algo más que los datos estadísticos, algo más que regla de laboratorio. Quizá ese mimo “algo” es el que mantenía a los familiares y amigos apostados en el campamento Esperanza, con la convicción de que sus familiares y amigos atrapados en la mina, estaban con vida. Había duda y desesperanza, cansancio y miedo, pero siempre hubo algo que mantuvo los corazones y ojos despierto, que logro que n o abandonaran el campamento después de dos semanas de, casi solo, malas noticias.
Esperanza. Si, no solo es el nombre del campamento formado casi espontáneamente en el yacimiento, sino, es la fuerza que mantuvo vivos a los mineros. Como no sentir que la esperanza se convirtió en el mejor hidratante y el mejor de los alimentos, para levantar el alma de 33 hombres perdidos en las entrañas de un cerro al que conocían hace ya tiempo y que, caprichosamente, se convirtió en su más negro enemigo. No estamos solos, parece ser el pensamiento que embarga a los hombres perdido
s bajo la tierra. Eso me pareció oír cuando en una de las cartas, un minero pedía paciencia a su familia, porque pronto los rescatarían. Era la certeza de que sus seres querido no dejarían de luchar para encontrarlos, la que les permitió vencer el hambre y el miedo, para esperar por el rescate. Nunca antes, el ruido de un metal rompiendo la piedra fue tan dulce para estos 33 sufrientes, que como niño antes de navidad, escribieron con letras de amor, mensajes de esperanza para sus familias y para todos los chilenos.

No cabe duda que la esperanza, alimentada por el amor y el ardiente deseo de ayudar a estos hombres a salir con vida de ese caprichoso cumulo de roca desplomada, ha sido el motor de una lucha que, sin duda, es más agotadora que la espera que vivieron sus familiares. Es la esperanza que Dios pone en nuestros corazones, es la certeza de que no estamos solos, de que hay alguien aquí y nos sacara pronto de la oscuridad. La esperanza es certeza en medio de la incertidumbre.
Y ha sido la esperanza lo que ha sostenido a estos 33 hombres. Porque la certeza de que todo un país hace fuerzas para que salgan de ahí con vida y el hecho de saber que hay todo un operativo de rescate montándose para salvarlos del encierro, ha ya modificado su realidad actual, porque ya tienen algo ganado, ya están trabajando para sacarlos, y aunque todavía no llega el día, ese futuro próximo ha influido en su presente, afectando su ánimo y su disposición, dándole fuerzas para luchar contra la adversidad. Esa es la esperanza de Dios.
A pocos días de su rescate, la esperanza es más fuerte, porque se termina de concretar en la liberación del encierro. Solo es de esperar que Dios los acompañe, y así será.